La inflación y sus malas costumbres

Por Dr. Ulises Alarcón / Director Instituto de Gestión e Industria / UACh Puerto Montt

El mundo está viviendo un proceso de inflación casi descollante y los países están utilizando recortes de impuestos o aplicando subsidios. En perspectivas generales, estamos observando el mayor choque de precios de los insumos y materias primas desde los años 70. Algunas medidas paliativas vienen de la vieja escuela y otros tratan de inventar la rueda. La Unión Europea autoriza a España para que rebaje la cuenta de la luz hasta la mitad; Portugal está autorizado a mitigar el precio del gas y del carbón; todos beneficios por doce meses. Bien por ellos, mientras tanto en Chile vamos “a tope” con los precios de los combustibles y más encima si nuestra moneda se devalúa, solo estamos importando inflación; recordemos que a comienzos del 2018 el dólar estaba bajo los $600 y hoy estamos por sobre los $800. Aquí el ministro de Hacienda, Mario Marcel, quien ha actuado casi como conciencia crítica en el ámbito de la política económica, ha trabajado en el Plan de Recuperación Inclusiva “Chile Apoya” anunciando la extensión del IFE Laboral, el aumento de la Beca Baes o la ampliación de beneficiados con el Subsidio Protege. Así también, se llegó a un acuerdo para aumentar el sueldo mínimo a $400 mil a partir de agosto y un subsidio para la Canasta Básica que está dirigido a alrededor de 1,5 millones de hogares.

Presionan los precios de los costos de las materias primas el impulso de la demanda en plena recuperación y se suma a esto el conflicto de Rusia con Ucrania que no sabemos cuándo terminará. Igual, tampoco se visualiza muy esperanzador el tema de los confinamientos en China, con el resultante declive en las cadenas de suministros. Así, la Reserva Federal (Fed) ha suprimido las compras de deuda y se encauza hacia una sucesión de alzas de tasas, tras elevar el precio del dinero en 25 puntos en el mes de marzo. La Fed está endureciendo su política monetaria de manera más expedita que varios otros bancos centrales del mundo, lo que fortalece mucho más la moneda norteamericana. Cuanto más sube la inflación en el horizonte global, más nutren los capitales de inversión la cuantía del dólar, pues reflexionan que la Fed está resuelta a aplacar el alza de precios, no importando quién se desplome en la economía, mientras otras jurisdicciones monetarias no pierden de vista aún al crecimiento de la economía.

Todo esto nos puede empujar al proceso de estanflación donde los precios siguen subiendo y no tenemos crecimiento. Hay que declarar que es una posibilidad muy real que tenemos a la vuelta de la esquina.

El Banco Mundial nos entrega algo de buenas noticias y nos cuenta, no sé si apuntando a mejorar una de las variables importantes en Economía como las Expectativas (que las hay racionales e irracionales), que el precio del petróleo bajará a contar del próximo año; lo penoso es que la baja será un proceso lento y llegaría a los US$80 durante el 2024 y hay que consignar que este precio está sobre un 30% del precio de los últimos 5 años. Igual, poco a poco nos estamos comportando menos sensibles al cambio de los precios y con esto seguimos presionando la demanda y nos llevamos de paso a la inflación. Uno de los remedios sería bajar el consumo, cambiarnos de bienes normales a bienes sustitutos y dejar de consumir bienes discrecionales; el problema es que cuando llevas décadas actuando de esta manera, cambiar las actitudes de las personas, se torna una tarea complicada. A todo esto, las empresas siguen acrecentando sus ingresos, a pesar de todos los problemas declarados en el ámbito económico; alcanzando números prepandémicos, y algunas superándolos; esto da cuenta que el consumidor termina pagando y los pobres lo pagan con “sangre”. Con esto no quiero que se demonicen a las empresas porque sin ellas no me imagino el mundo que tendríamos ya que creo que sería un poco desolador.

Entendiendo que la recuperación tras la pandemia está incompleta con datos del PIB en el horizonte mediato y el de la inflación (medida no vista en décadas), complicando por sus efectos sobre actividad y empleo, en España llaman a implementar un gran pacto con los sindicatos y los empresarios para evitar un caos inflacionista y creo que algo parecido debemos hacer aquí para salvaguardar en buen rendimiento económico que hemos tenido por décadas. El problema económico básico es de todas y todos y tenemos en esto, tarea pendiente.